Mejora tu trading en 21 días


calendario-laboral-2016-para-valenciaA menudo, en la vida y en el trading, nos resistimos a ponernos normas, reglas, disciplina… a organizarnos y tener de antemano trazado un horario, un plan o una hoja de ruta porque pensamos que si improvisamos y decidimos las cosas (y las operaciones que metamos en el mercado) sobre la marcha seremos más independientes, más individualistas, conseguiremos ser aparentemente más libres, y encima, obtendremos mejores resultados.

Puede que en otros ámbitos, aficiones, actividades o profesiones (porque todo eso es y puede ser el trading) funcione el deambular “al libre albedrío”, sin pautas, sin sistema, sin la menor disciplina…y sin hábitos, sin rutinas. Sin embargo, tanto por mi propia experiencia en estas miles de horas delante de los gráficos, como por la de otros muchos compañeros para conseguir alcanzar la consistencia y tener ciertos visos de éxito en los mercados, es totalmente necesario implementar dentro de nosotros una serie de actos repetitivos o conductas que se repitan y realicemos en el tiempo de modo sistemático y regular… O sea pautas, rutinas, o hábitos.

Esa repetición de conductas asiduas y realizadas de modo sistemático y regular terminan por sembrar en nosotros algo más que una semilla y podrían finalmente terminar dando el fruto que deseemos, en forma de éxito o de resultados positivos en nuestra cuenta.

Se podrían enumerar muchos buenos hábitos y normas a la hora de operar y hacer trading o invertir en cualquier clase de mercado o instrumento financiero. El repetirlos y reiterarlos día sí, día también acabarán volviéndonos traders más disciplinados, con menos “dolor y sufrimiento”, al hacer un trading menos emocional y más basado en pautas repetidas, en normas objetivas de nuestro propio sistema, y no en nuestros deseos subjetivos.

Implantar hábitos o rutinas necesarias tales como tratar de operar siempre en el mismo o en los mismos mercados, hacerlo en las mismas franjas horarias y hasta en el mismo espacio físico y “de trabajo”, con el mismo número de contratos, con el mismo sistema y forma de entrar y salir al mercado, respetando una serie de pautas antes de abrir los gráficos y nuestra plataforma y haciendo nuestros deberes y nuestro diario de trading tras acabar nuestra operativa, son solamente un puñado de buenas y vitales costumbres de todas las que podíamos enumerar… Pero son pequeños cambios que bien definidos, detallados, planificados (y por supuesto luego ejecutados regularmente) pueden suponer un enorme avance en nuestra operativa y en nuestro trading, sin duda.

Así me consta por muchos alumnos a los que hemos tenido el honor de tratar de ayudar y orientar en esta selva de los mercados, que también me indican que, ya que hay que luchar contra el mercado y contra uno mismo, la repetición de esos hábitos y de otros muchos similares, como mínimo les ayuda a abandonar la improvisación y la subjetividad, y a ir poco a poco mejorando y haciendo las cosas cada vez mejor; obligándose a respetar el plan de trading, a analizar las operaciones en el diario de trading y ver si son o no conforme al sistema y a lo que debíamos hacer, ver si se han controlado o no bien las emociones, si se ha sobreoperado o se han sabido cerrar pantallas a tiempo… Hábitos, normas, necesarias costumbres.

Evidentemente, el lograr esos buenos hábitos no es cuestión de un solo día o de una sola sesión y de nada vale realizarlos una vez y al día siguiente no… Para implantarlos en nuestra rutina y en nuestro “calendario mental” es necesario repetirlos al pie de la letra durante bastante tiempo.

¿En cuántos días alguien podría cambiar su modo de operar o acostumbrarse a crear esos hábitos, reglas y rutinas repetidas y reiteradas? ¿Cuántos días habría que estar repitiendo una y otra vez las mismas pautas para entrar y salir, los mismos comportamientos, la misma disciplina, horario, el mismo sistema de trading, el mismo plan?

Pues según dicen algunos expertos, incluso valdría con hacer todo eso durante 21 días, cumpliendo durante ese tiempo todos los “deberes” necesarios… Y en teoría serían suficientes esas poco más de dos decenas de días para implantar y hacer nacer en nosotros nuevos hábito como traders…

Aunque la mayoría de la gente asocie dicho número o dicha regla con un famoso programa de televisión, la primera persona que habló de “la regla mágica del 21” fue Robin Sharma, y lo explicó en su bestseller de autoayuda El monje que vendió su Ferrari, un clásico, pero aún muy recomendable.

Podrán ser 21 días, o 21 sesiones, o 21 operaciones… o 210… pero si en ese periodo de tiempo no nos engañamos a nosotros mismos y hacemos, operamos o vivimos de un modo diferente a lo que estábamos haciendo hasta entonces, si nos comprometemos a hacerlo un día tras otro, lo que es cierto es que seguro que después de esas 21 actuaciones reiteradas y sostenidas, después de esas 21 entradas y salidas al mercado (siguiendo estrictamente las reglas, sin traicionar ni al sistema que hayamos aprendido ni a nosotros mismos), como mínimo, seremos más responsables y mejores personas y mejores traders que al principio.

No hay nada mágico, ni nada garantizado por supuesto, ni nada asegurado… pero la disciplina y repetición es fundamental, y nunca hay que dejar de esforzarse…y de atreverse. Lo que está claro es que para empezar con ese primer día de los 21 (o de los que cada cual necesite), o con esa primera operación de las que necesitemos, el paso básico es proponérselo, comprometerse a ello… y no retrasarlo y comenzar con ello, y luego ya tendremos ocasion y tiempo de decirnos si “funciona” y consigue desarrollar en nosotros esos hábitos y como decía Sharma, esa repeticion de comportamientos durante esos días nos puede relanzar, calmar y orientar hacia un trading y hacia una vida mejor.

Por probar, seguro que no se pierde nada… Y sin hacer demasiado “spoiler” y para el que no se haya leído el libro al que aludo, aquí van un resumen de algunas de las mejores frases que pueden extraerse del mismo, por si a alguien le sirven de inspiración (como a mí me sirvieron en su día…):

  • La vida consiste en tomar opciones. El destino de cada uno de nosotros depende de las opciones que tomamos.
  • Los sueños de los grandes soñadores jamás llegan a cumplirse, siempre son superados.
  • ¿Cómo ocuparse de los demás si uno no se ocupa de sí mismo?¿Cómo hacer el bien si ni siquiera te sientes bien? No puedo amar si no sé amarme a mí mismo.
  • Cuando el alumno está listo, aparecen los maestros.
  • La verdadera generosidad para con el futuro consiste en entregarlo todo al presente.
  • Todo suceso tiene un porqué y toda adversidad nos enseña una lección. El fracaso, sea personal, profesional o incluso espiritual, es necesario para la expansión de la persona. Nunca lamentes tu pasado. Acéptalo como el maestro que es.
  • Cuando te inspira un objetivo importante, un proyecto extraordinario, todos tus pensamientos rompen sus ataduras; tu mente supera los límites, tu conciencia se expande en todas direcciones y tú te ves en un mundo nuevo y maravilloso. Las fuerzas, facultades y talentos ocultos cobran vida, y descubres que eres una persona mejor de lo que habías soñado ser.
  • El secreto de la felicidad es simple: averigua que es lo que te gusta hacer y dirige todas tus energías en esa dirección. Si analizas a las personas más felices, saludables y satisfechas de tu mundo, verás que todas han encontrado cuál era su pasión y luego se han dedicado a perseguirla.
  • No hay que dejar que el reloj y el calendario nos impidan ver que cada momento de la vida es un milagro… y un misterio.
  • Confía en ti mismo. Crea el tipo de vida que te quieres vivir. Aprovecha el máximo de ti mismo atizando las diminutas chispas interiores de posibilidad para que sean llamas de realización.
  • Invertir en ti mismo es lo mejor que puedes hacer. No solo conseguirás mejorar tu vida sino también las de quienes te rodean. Solo cuando domines el arte de amarte a ti mismo podrás amar de verdad a los demás. Solo abriendo tu corazón podrás llegar al de los demás.
  • No importa lo que te ocurra en la vida, porque tienes la capacidad de elegir tu reacción. Cuando consigas arraigar el hábito de buscar lo positivo en cada circunstancia, tu vida pasará a sus dimensiones superiores.
  • No hay errores en la vida, solo lecciones.
  • La felicidad es un viaje, no un destino.
  • La vida no siempre te da lo que pides, pero sí te da lo que necesitas.
  • Que este nuevo día sea el inicio de tu vida, el día en que tomas la decisión de concentrarte en lo más importante para ti. Toma la decisión de invertir más tiempo con quienes dan sentido a tu vida. Deléitate en el poder de esos momentos especiales. Haz las cosas que siempre has querido hacer. Deja de posponer tu felicidad a expensas de la realización.
  • Nunca olvides la importancia de vivir con júbilo desbordante. Nunca descuides la exquisita belleza de todas las cosas vivas. Hoy, y el momento que compartimos, es un regalo. Céntrate en tu propósito.
  • La felicidad se consigue gracias a la progresiva realización de un propósito digno. Si tú haces lo que realmente amas hacer, estás destinado a sentir la máxima satisfacción.
  • Objetar que no tienes tiempo para perfeccionar tu mente o tu espíritu es como decir que no tienes tiempo para echar gasolina porque estás muy ocupado conduciendo.
  • El que controla sus pensamientos, controla su mente. El que controla su mente, controla su vida.
  • Rechaza los pensamientos débiles que se hayan colocado en el palacio de tu mente; verán que no son bienvenidos y su única opción será marcharse.
  • La mente es como un fértil jardín y para que florezca, debes nutriría cada día. No permitas que la mala hierba de los pensamientos y de los actos impuros invada ese jardín. Monta guardia en las puertas de tu mente. Mantenla en forma.
  • La felicidad verdadera se consigue trabajando constantemente para alcanzar tus objetivos y avanzar en la dirección que te has fijado.
  • Cuando decides concentrar tu mente en los objetivos de tu vida, la mente empieza a descartar lo que no importa para centrarse solo en lo importante.
  • Concéntrate en tus prioridades, las cosas más importantes de tu vida no deberían ser sacrificadas a las menos importantes.
  • El pasado ya no está y el futuro es un sol lejano en el horizonte de tu imaginación. El momento que cuenta es el ahora. Aprende a vivir en él.
  • Todos estamos aquí por una razón especial. Deja de ser un prisionero de tu pasado. Conviértete en un arquitecto de tu futuro.

Pero por supuesto, ya sean 21 días o 210 los necesarios para ser algo más “expertos” en una determinada materia, lo más importante es atreverse a comenzar a dar el primer paso, la primera acción, la primera decisión u operación que metamos al mercado…

Y después, ya vendrán las siguientes y como mínimo, habremos aprendido algo más, tanto sobre los mercados como sobre nosotros mismos…


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