Cómo perder tu cuenta de trading en 70 minutos


reloj-movimiento-478x578Hoy me ha preguntado el primo de mi vecino (no va con segunda intención… ) si era posible perder todo el saldo de una cuenta de trading (quebrarla, liquidarla, dejarla prácticamente a 0) en una sola hora, en poco más de 70 minutos.

Desde nuestra web, llevamos tiempo intentando dar una visión lo más realista y sincera sobre el mundo de la especulación y la inversión bursátil y apelamos siempre a la prudencia (que no al miedo), a hacer las cosas “con cabeza” y no improvisando (formándose, aprendiendo, preparándose, conociéndose) y a la paciencia que se precisa para conseguir alcanzar la habilidad necesaria como para terminar siendo exitosos y rentables.

Reiteramos de nuevo que no decimos que sea fácil… pero tampoco imposible. Dependerá en gran parte de nosotros mismos, de nuestra actitud, voluntad, ganas, compromiso… pero también de que adquiramos la suficiente aptitud y conocimientos como para operar en los mercados con la mayor solvencia posible y nos lo tomemos como una carrera de fondo, como algo que va a exigir lo mejor de nosotros, pero que a cambio también nos exigirá sacar nuestra mejor versión y pondrá a prueba todas nuestras cualidades.

El premio, la meta final, la consistencia después de ser constantes y persistentes (y con los hábitos, pautas y sistemas operativos y mentales adecuados) resulta más que apetecible como para tratar, no ya de intentarlo, sino de hacerlo de verdad y entendiendo que terminará resultando más importante minimizar los errores que cometamos (tanto en su cantidad como en su calidad) que el hecho de querer incrementar rápida y apresuradamente el tamaño de nuestros aciertos y de conseguir obtener muchos “pelotazos”, “golpes de suerte” u operaciones en las que conseguimos grandes ganancias.

Con la experiencia después de tantas horas y años al otro lado de los gráficos y después de contactar con infinidad de compañeros y tratar de ayudar a alumnos en su camino en el trading, terminamos comprobando que aquellos que consiguen mejores resultados no son quienes quieren ir más rápido, sino los más disciplinados, los que siguen el sistema, controlándose, y quienes asumen que deben ir muy despacio al principio (mientras va conociendo y cumpliendo las reglas, y conociéndose a sí mismo), pero nunca sin detenerse ni dar pasos en falso, ni ponerse excusas.

De ahí que también recordemos de nuevo una de las normas básicas: “hay que ser rígidos con nuestras normas, pero flexibles con nuestras expectativas.”

De igual modo que supone un orgullo recibir correos y leer las experiencias de gente que está empezando a reiniciarse y a hacer las cosas de otra manera, y lo agradecemos, también nos parece valiente que alguien nos cuente sus errores y comparta uno de los “días desastrosos” que ha tenido en los mercados. Uno de esos días en los que se saltó absolutamente tanto el sistema de trading y el plan que debía aplicar, con consecuencias desastrosas, para que sirva no solamente como autocrítica y como compromiso de que no volverá a repetirse, sino también para que dicha concatenación de errores puedan servir de ayuda a cualquier otra persona.

Con permiso suyo, reproducimos parte de su email, así como imagen de su operativa (eliminando del gráfico los indicadores que utilizamos y sus anotaciones personales de su diario de trading) para, después de leerlo, comprobar que una imagen vale más que mil palabras…

Me ha costado mucho atreverme a enviarte este correo, dado que aún me puede la vergüenza y la rabia, pero creo que es necesario y que terminará viniéndome bien soltar todo ésto, sobre todo para que no vuelva a repetirlo.

Desde el mes de agosto estaba siendo bastante disciplinado y ya me iba haciendo con el sistema y respetando todo lo que había que hacer y terminé septiembre en positivo y bastante contento, incrementando poco a poco el número de contratos con los que operaba (me “gané el derecho a operar con más”, como tú dices).

El mes de octubre (hasta el fatídico día 25) me fue aún mejor: terminaba pronto mi operativa, hubo buena volatilidad y aunque tenía operaciones ganadoras y otras perdedoras, me atrevía a cerrar pronto “las malas” y tenia bastante seguridad a la hora de ejecutar las señales y entrar al mercado. A mediados de mes, había incluso rebasado mis objetivos con creces, y era el mes con mis mejores resultados en toda mi historia como trader.

El lunes 24 me fue también muy bien, y quizás me pudo la euforia, o la avaricia, o la sensación de estar por fin consiguiéndolo, no sé… pero al día siguiente, algo me pasó, y me salté absolutamente todas las normas: ni seguí el sistema de trading, ni el plan, ni me controlé… y así terminé, claro.

Todavía no sé por qué, pero me empeñé todo el rato en que el precio iba a caer (no “miré” el gráfico, como me has dicho, sino que se me llenó la cabeza de dinero y sólo veía lo que quería ver, no lo que el precio estaba haciendo).

Saltándome todo lo que decía el sistema (me “gritaba” que me pusiera largo y todo estaba alineado al alza, y dándome señales de compra), empecé operando contra tendencia, y precipitándome y sin esperar, y tuve la “mala suerte” de que las 3 primeras operaciones me salieran bien.

Debería haber cerrado incluso ya la sesión, porque me había saltado las reglas, y aún así, había ganado y veía que estaba siendo algo imprudente, pero el exceso de confianza, la cabezonería o las prisas, no sé, me hicieron de nuevo que sin motivo alguno y pese a que el precio estaba subiendo, me pusiera “corto” y metiera varias órdenes de venta en el mercado y encima, por un número de contratos cinco veces superior al número con el que siempre suelo operar (… ).


Gráfico de la operativa


El mercado subía… y yo seguía aumentando contratos, metiendo más y más órdenes y sin entender el porqué y sin detenerme ya a analizar, ni a reflexionar, ni a entender que el sistema de trading que usamos no me decía éso (… ).

Yo sólo veía el saldo de la cuenta, y que todas las ganancias del mes se me estaban esfumando, y mi única reacción era seguir vendiendo y vendiendo contratos muy por encima de lo que me podía permitir (no sé si metí hasta 30 operaciones, como puedes ver en el gráfico, y todas en el lado equivocado) y por supuesto, maldiciendo, sudando, nervioso, cabreado, y sin control alguno ni de cuantos contratos llevaba (cada vez entraba con más, sobreapalancándome más), ni de por qué lo hacía (… ).

Pasé una hora angustiosa, y esperé a las 10:00 horas, a ver si por fin ocurría el milagro que esperaba y el precio se daba la vuelta. Bajó un poco, pero luego volvió a subir y ya, como no sabía ni adónde mirar, y como mi cuenta estaba en negativo y al límite, me puse desesperada y furiosamente a cerrar todas las decenas de órdenes de venta que tenía metidas.

¡Todo lo que había ido acumulando y ganando con mi esfuerzo de muchos días y operaciones, lo había dilapidado y tirado por la borda por saltarme todas las normas, en poco más de 70 minutos!

Por supuesto, si ya el dolor y la angustia era enorme, en cuanto cerré la operación, el precio comenzó A BAJAR! Maldita casualidad! (… ).

Pero el tamaño de mi cuenta no me permitía seguir dentro y ya no operaba ni con razón, ni con sentido ni con nada. Y me mortifiqué más aún viendo cómo luego bajó aún más en la sesión de tarde y podía haber recuperado todo (sí, ya sé, o podía incluso haber perdido toda la cuenta entera, si hubiera seguido subiendo).

En vez de seguir las normas, las reglas, de “obedecer” las señales que encima me decían lo contrario de lo que yo hice (que primero me pusiera largo y después corto, sin prisas), me obcequé y terminé perdiendo el 90% del saldo de mi cuenta en esa maldita hora.

Sé que incumplí todo y que hasta igual me ha venido bien esta “bofetada de realidad” para ser más prudente y no volver a hacer éso más, y estoy seguro que aprenderé la lección, pero no te imaginas lo que duele saber que encima es culpa propia y que no tengo excusa , aunque sí que es cierto que ahora veo que depende de mí (… )”


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